El marco político de la “Salud para todos en el Siglo XXI” elaborado por la OMS para Europa, plantea entre sus objetivos la necesidad de que la aplicación de las políticas de salud impliquen a las personas, los grupos, las organizaciones públicas y privadas. En definitiva, a la sociedad en su conjunto, con el fin de crear alianzas y asociaciones en favor de la salud.
El III Plan Andaluz de Salud es un proyecto de gobierno y, por tanto, corresponde a la Junta de Andalucía su liderazgo, así como la iniciativa y la coordinación de las políticas de salud. Con ellas se deben asegurar, al menos:
- Actuaciones prioritarias dirigidas a proteger a las poblaciones más vulnerables y susceptibles de enfermar. Desarrollará acciones pertinentes antes de que aparezca la enfermedad, valorará los riesgos y los comunicará a los ciudadanos.
- Actuaciones orientadas a disminuir las desigualdades sociales y a incrementar la calidad de vida de las personas. Desarrollará la educación sanitaria para cambiar los hábitos insanos y aprovechará para ello oportunidades como el abandono del tabaquismo, el estímulo del ejercicio físico o la dieta equilibrada y mediterránea. Asegurará que los diferentes públicos reciben la información necesaria para mejorar su salud.
- La regulación y legislación, cuando ésta sea necesaria, para proteger al trabajador, al consumidor y al medio ambiente.
El Sistema Sanitario Público de Andalucía, según el III Plan Andaluz de Salud, dirige sus esfuerzos hacia:
- El ciudadano, considerado tanto individualmente como miembro de un grupo, en sociedad.
- Las organizaciones sanitarias y el papel de los profesionales.
- Los cambios tecnológicos y sus implicaciones en la organización y las prácticas profesionales.
El ciudadano es el protagonista de los servicios sanitarios públicos. Como cliente, usuario, consumidor y propietario va a promover importantes cambios en el Sistema Sanitario Público de Andalucía.
En primer lugar, por su poder y capacidad de elección. Esto es debido a una mejora en la formación y a una mayor inquietud, auspiciadas por el acceso a la información y al conocimiento, a través de los medios de comunicación y de las nuevas tecnologías; que han abierto puertas al conocimiento y también han alimentado la expectativa y las esperanzas de gran número de personas que padecen enfermedades crónicas y degenerativas y que ven en los potenciales avances de la investigación biomédica la solución a sus problemas de salud. En este sentido, la organización sanitaria tendrá que desarrollar políticas que garanticen los derechos, decisiones y demandas del ciudadano.
Esa posición central del ciudadano obliga a los servicios de salud a adaptarse a sus características y necesidades. Se establecen grupos específicos de población (según edad, género, situación social, problemas de salud, etc.), debiéndose orientar hacia ellos procesos, prestaciones y servicios.
La tendencia progresiva al envejecimiento de la población será un factor determinante en la próxima década, porque, además de implicar un importante consumo de servicios, las necesidades y la situación de dependencia de los mayores y de personas con discapacidad van a requerir una atención integral, que trascenderá los servicios de salud. Esto conlleva, por un lado, la necesidad de reforzar las estrategias sanitarias de atención a domicilio, así como los servicios de rehabilitación y fisioterapia; por otro, supone reforzar el espacio sociosanitario. En ese espacio trabajarán estrechamente los profesionales de la salud, los servicios sociales, los municipios y las organizaciones ciudadanas. Habrán de actuar de forma coordinada e integralmente. Tendrán que identificar las necesidades y dispondrán de capacidad de decisión para gestionar cada caso de forma personalizada y garantizarán que el ciudadano recibe los servicios adecuados a su situación. Esto resulta mucho más necesario, si se tiene en cuenta que las mujeres, que son quienes tradicionalmente asumían el cuidado de los mayores y de las personas con falta de autonomía, desempeñan cada vez menos este papel, debido a
su positiva incorporación al mercado de trabajo y a los cambios que se observan en las familias y en las redes de apoyo social. Estos aspectos se han comenzado a abordar desde el reciente Plan de Apoyo a la Familia.
Un apartado específico de este Plan se dirige a los problemas de salud que afectan a la población joven. En él se plantean estrategias activas de sensibilización, formación en habilidades personales y modificación de conductas de riesgo sobre los problemas que más preocupan a la sociedad: el abuso del alcohol y el consumo de drogas ilegales, sobre todo su relación directa con los accidentes de tráfico y la transmisión del VIH/SIDA. Son las dos causas más importantes de años de vida perdidos entre los jóvenes. También se incluye la prevención y la atención de los problemas de nutrición y trastornos alimentarios que, con frecuencia, empiezan a estas edades y que afectan de forma singular y en mayor proporción a las mujeres.
El Plan también se ocupa especialmente de los grupos de población desfavorecida y en riesgo de exclusión social. El Plan contiene objetivos y estrategias para sus necesidades específicas, bajo el prisma de una política de reducción de desigualdades en salud. En esa situación está la población extranjera residente en Andalucía, puerta natural de entrada en Europa de personas procedentes de África. También se observa un incremento de inmigrantes procedentes de los países del este de Europa.
Este Plan concede gran importancia a la prevención y reducción de riesgos, a las políticas de promoción de la salud, con el fin de generar yacimientos de salud y aumentar el compromiso y autonomía de las personas. En este sentido, una de sus prioridades es la lucha contra el tabaquismo. El consumo de tabaco, relacionado con más de veinticinco enfermedades, es la principal causa de muerte en Andalucía. Provoca alrededor de 10.000 fallecimientos anuales, gran número de discapacidades precoces y ocasiona unos gastos anuales para la Sanidad Pública estimados en torno a 350 millones de euros. Por ello, plantea medidas de promoción, educación sanitaria y apoyo a las personas que quieren abandonar el consumo. A esto se añaden actuaciones como el control de la publicidad, las restricciones al consumo en los establecimientos públicos y la demanda civil presentada por la Junta de Andalucía contra las principales multinacionales tabaqueras, por la responsabilidad que sus productos tienen en el daño a la salud y en el gasto sanitario.
En esa línea de fomento de hábitos saludables, otro de los aspectos que refuerza el III Plan Andaluz de Salud es la mejora de los lugares donde se llevan a cabo la convivencia, el ocio y el trabajo. Para ello, se pretenden establecer alianzas a favor de la salud con entidades locales, agentes sociales y asociaciones, con un enfoque intersectorial e interdisciplinar. El Plan de Empresas Saludables es ya una realidad articulada sobre la base del consenso con las Organizaciones empresariales y sindicales de Andalucía.
Este enfoque intersectorial debe impregnar al conjunto de actuaciones del III Plan Andaluz de Salud. Hay que avanzar hacia la cooperación y la corresponsabilidad de los diferentes sectores implicados en la identificación, formulación y seguimiento de las políticas y estrategias de salud, que deben ser la base para el consenso que guíe las acciones horizontales (Consejerías de Salud, Educación y Asuntos Sociales, Administraciones Locales, Organizaciones sociales, etc.) y verticales (Administración autonómica, provincial y municipal). Si se actúa de este modo quedarán reforzados los efectos beneficiosos de las acciones en salud.
El III Plan Andaluz de Salud define las siguientes líneas prioritarias de actuación:
- Desarrollar un modelo integrado de salud pública moderno, innovador y transparente que dé respuesta a las nuevas situaciones y sea sensible a las demandas sociales.
- Mejorar la salud desde los entornos sociales mediante el fomento de hábitos de vida saludables.
- Proteger y proporcionar seguridad ante los riesgos para la salud.
- Reducir la morbilidad, la mortalidad prematura y la discapacidad a través del desarrollo de Planes integrales contra el cáncer, la diabetes, las enfermedades del corazón, los accidentes, los problemas osteoarticulares y a favor de la atención mental y la atención a las personas en situación de dependencia.
- Reducir las desigualdades en el ámbito de la salud con especial atención a los colectivos excluidos.
- Garantizar la participación efectiva de los ciudadanos en la orientación de las políticas sanitarias.
- Impulsar la incorporación y el uso de nuevas tecnologías sanitarias con criterios de equidad y de evidencia científica.
- Impulsar acciones transformadoras derivadas del desarrollo de sistemas y las tecnologías de la información y la comunicación.
- Desarrollar la investigación en salud y servicios sanitarios.
- Integrar los avances científicos del genoma humano en la investigación y la prestación de servicios.
Para más información sobre el III Plan Andaluz de Salud, visitar:
Enlace a la página del III Plan Andaluz de Salud
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